Poner en valor el juego libre y espontáneo

El juego en nuestra sociedad actual está poco valorado, juego libre y espontáneo, incluso se ve como una perdida de tiempo. A los y las peques se les llena sus horas fuera del horario escolar con más actividades dirigidas y pensadas para conseguir una nota a final de curso. Actividades extraescolares, deportes, clases de repaso para hacer deberes, etc.

Muchos estudios han demostrado sus múltiples beneficios y sus ventajas sobre cualquier otro tipo de aprendizaje infantil. Para beneficiarse de todas sus cosas buenas el juego se debe de practicar de forma libre, espontánea y autorregulada. Sin fines ni objetivos marcados, simplemente el fin de pasarlo bien y con las reglas que creen los y las participantes en él. Pero con el “desarrollo” de esta sociedad nos hemos ido dando cuenta que el instinto de jugar, al no desarrollarlo plenamente, lo estamos perdiendo. Los niños y niñas no tienen espacios para desarrollarlo libremente. Vivimos en ciudades tomadas por los vehículos, donde se transmite la idea de miedo a estar en espacios abiertos y nos estamos acostumbrando a quedarnos en casa “jugando” con aparatos tecnológicos, juegos dirigidos y con normas establecidas exteriormente. Sin contar, como hemos dicho al principio, el tiempo que roban al juego las clases extraescolares y los deberes.

Como nos dice Heike Freire “deberíamos tomarnos el juego más en serio” e intentar conseguir un equilibrio entre el juego libre y el desarrollo tecnológico.

¿Debemos enseñar a nuestros/as peques a jugar?

Hay muchas veces que lo hacemos inconscientemente con la excusa de evitar que se equivoquen o que no se entretengan en otras cosas superfluas, o para evitar que pierdan el tiempo. Tenemos que hacernos conscientes que cualquier “ayuda” externa lo que consigue es crear confusión en el juego. Heike Freire nos dice “Para crear orden, los pequeños necesitan partir del desorden, para hacer algo correctamente, es preciso que se equivoquen, para construir su mundo primero deben destruir el que nosotros les brindamos”. Debemos asumir que dentro de si mismos tienen todos los recursos, sabemos que es difícil reconocerlo cuando estamos rodeados de “expertos y profesionales” de todo.

Durante su tiempo de juego no hace falta que les aprobemos verbalmente con un “muy bien”. Simplemente es necesario que estemos presentes, dejándonos sentir, esto ya es un acto de amor para ellos y ellas. Claro está que siempre debemos ayudarlos si reclaman nuestra ayuda, pero evitar el dirigir, seducir o sugerir algún cambio en su juego.

¿Qué tipo de juguetes?

Existen dos tipos de juguetes:

los estructurados, los cuales ofrecen pocas opciones de juego porque suelen dirigir el juego y por lo tanto limitan el desarrollo de la creatividad. Son juguetes prefabricados que les roba el placer de crear algo por sí mismos. ¿Donde se encuentran estos juguetes? En los súper y tiendas de juguetes.

los no estructurados: no tienen un fin concreto, permiten un juego más abierto y libre de estructuras marcadas como”apretar botones”. Son muy buenos para desarrollar la fantasía, la imaginación y motivan a moverse. La naturaleza es un gran proveedor de juguetes de este tipo como son: palos, piedras, tronquitos de madera, corcho, semillas, piñas, conchas…. También en casa puedes encontrar materiales no estructurados para jugar como son: cajas, cartón, rollos de papel, pinzas, yogures vacíos, tapones de plástico o de corcho, hueveras, telas….muchos objetos que para algunos es basura para los peques puedes ser la oportunidad de vivir una aventura maravillosa.

También puedes jugar con tus hijos a hacer tu propia pintura y a experimentar con los colores. Con la remolacha puedes conseguir rojo, con el musgo cocinado conseguimos el verdes y amarillos, con tierra y barro tenemos el marrón…. Hay infinidad de posibilidades.

Y para terminar, volver a lo que hace unas semana comentaba mi compañera Elena Brocalero sobre repensar los espacios de juego tanto a modo particular en cada familia como en los patios de los colegios. Debemos pensar que estos espacios de juego deben satisfacer las necesidades de naturaleza de los y las peques, para poder desarrollarse plenamente. Que la zona de juego tenga zona de arena y vegetación, para poder hacer canales, túneles, hoyos, montañas… Zonas con arboles, arbustos y setos donde puedan escalar, correr y saltar sin miedo a caerse. Zonas donde puedan construir, destruir, crear y reconstruir con elementos de la naturaleza. Hacer zonas de juego mas naturales y menos artificiales al ser humano.

Escrito por Laura Casla – Baobab Espai Comunitari

Basado en el libro de Heike Freire “Educar en verde” y en el blog Tierra en las Manos “Porque todos los niños deberían jugar con materiales no estructurados”

Espai Comunitari

Cuando nos autonombramos como Baobab Espai Comunitari, estábamos expresando una parte muy importante de la identidad del trabajo que vamos realizando.

Creemos que el espacio común; la calle, la ciudad, la ciudad imaginada, el espacio enmarcado por la pedagogía verde, las emociones que rescatan la humanidad de sus habitantes, es el lugar donde en comunidad podemos construir diferentes opciones, soluciones o simplemente conversar y crear sinergias para proyectos vitales.

El camino hacia ese “Espai Comunitari“, es la decisión de participar. En estos días, muchas personas han llenado con su presencia calles de sus ciudades para expresar, su indignación, su protesta ante atentados contra sus derechos sociales, ha gritado lemas, ha movilizado la opinión pública, ha generado diálogos, y potenciado la creatividad ciudadana.

Nosotras, no desistimos de ese primer impulso y sentimos que el compromiso para hacer dentro del “Espai Comunitari”, trasmitir, compartir y recrear saberes, hablar de nuestras emociones para llenar de nuevas dimensiones nuestras vidas, reciclar desde el plástico hasta las conductas que impiden el compromiso con la naturaleza.

Seguimos, nos vamos viendo, entremos, es el momento para buscar los nuevos contenidos a nuestras instituciones, para la humanidad y su relación con la naturaleza, para el amor en estos tiempos.

Somos ecodependientes e interdependientes

El día 22 de abril se celebró el Día Internacional de la Madre Tierra. Y que mejor manera de conmemorar fecha tan señala para Baobab Espai Comunitari, que escribiendo en la entrada semanal del blog, sobre algunas de las reflexiones que expone Yayo Herrero  a quién os recomiendo que leáis, o mejor todavía, si tenéis la oportunidad, escuchadla.
En este primer acercamiento, y de manera muy sintética y reducida, comenzaré introduciendo el ECOFEMINISMO, corriente que pone al ecologismo y al feminismo en diálogo, y nos permite entendernos mejor como especie y comprender mejor las relaciones de seres humanos y naturaleza, y también la relación de los seres humanos entre nosotros y nosotras.
La vía constructivista del ecofeminismo, sostiene que se han impuesto ciertos roles y papeles en función de la división sexual del trabajo. A partir del desarrollo de la economía como la conocemos en la sociedad occidental, se ha construido una cultura y una forma de organizar la vida que sistemáticamente le ha declarado la guerra a los cuerpos y a los territorios.
Parémonos a pensar en cuales son las bases materiales que sostienen la vida humana:
Somos seres ECODEPENDIENTES, es imposible pensar la vida humana al margen de los ecosistemas, al margen de la biosfera y al margen de la naturaleza. Somos parte de la naturaleza, y no está a nuestro servicio, como hemos asumido por la lógica de la acumulación. Así que como tal dependemos radicalmente de los procesos, recursos y de las dinámicas que se dan en este sistema complejo y finito, que es la naturaleza.
Y además somos seres radicalmente INTERDEPENDIENTES, es imposible pensar en la existencia de un ser humano en soledad, durante los primeros años de crianza no podemos concebir la supervivencia sin la existencia de gente alrededor que le está dedicando tiempo y energía a la supervivencia. Lo mismo ocurre con personas mayores, personas con alguna enfermedad o necesidad especial. A lo largo de toda la vida, pero sobre todo en algunos momentos, la vida humana depende radicalmente, del trabajo que otras personas nos dedican.
Esta dependencia viene dada por el hecho de que los seres humanos, vivimos en cuerpos que son vulnerables. Aunque en nuestra cultura se invisibilice, los cuerpos envejecen, mueren y son finitos y por tanto en su evolución estos cuerpos vulnerables necesitan de este trabajo de otras personas que hay alrededor, pero que también existen límites en su vida y en la capacidad para cuidar de la vida humana. Por los roles que impone la división sexual del trabajo, estas tareas de cuidados, son mayoritariamente realizadas en un espacio privado invisible, los hogares, y son mayoritariamente realizados por mujeres.
Sin embargo, hemos construido un sistema económico que no conoce límites, que necesita crecer de manera permanente y continua y esto nos somete a una contradicción importante. Nuestro modelo social y cultural, permanece ajeno e invisibiliza precisamente aquello que le permite estar vivo.
Algunos elementos que han provocado un cambio radical en la manera de entender la ecodependencia y la interdependencia .
-Reducir el concepto de valor, al concepto de precio. Hace desaparecer los bienes y procesos que mantienen cotidianamente la vida: la polinización, el parir, una vejez que merezca la pena vivir, QUE NO TIENEN PRECIO, Y ADEMÁS SON INSUSTITUIBLES, una vez deteriorados o pasan cientos de años para recuperarlos, o directamente no se pueden volver a regenerar.
-Transformación que se produce, cuando la producción pasa a ser la generación de valor en términos monetarios , y deja de ser simplemente la obtención de bienes y servicios necesarios para satisfacer necesidades. Cuando pasamos a medir la producción en términos monetarios, dejamos de preguntarnos sobre la naturaleza de la actividad que sostiene esa producción, y llamamos producción igual a fabricar cualquier cosa, aunque desde el punto de vista de la satisfacción de las necesidades humanas y del bienestar, sean radicalmente diferentes.
Cuando el valor, sólo es una dimensión económica, directamente queremos que esa dimensión crezca al máximo posible y aparece este mito del crecimiento, que sostiene que incrementar los valores en el ámbito de lo monetario es sistemáticamente bueno, y dejamos de preguntarnos sobre la cuestión del reparto de esta riqueza, de qué? para qué? Cuanto? y cómo se produce? llegando en el extremo a la situación que tenemos ahora. Economías que han crecido, a costa de la transferencia de materiales, energía y trabajo humano de otros lugares, donde a su vez esos huecos quedan sin cubrir. ¿Una ciudad produce algo para estar vivo? tenemos que traer sistemáticamente de fuera energía, materiales, alimentación y sacar fuera los residuos que se producen. Son economías que crecen y se sostienen a costa de otros cuerpos y otros territorios.
Llegamos a la reducción de lo económico, a la esfera de lo que tiene precio, de lo que se compra y se vende. Lo que ha conseguido es que se acuñe una nueva noción de trabajo, y se distinga entre producción y reproducción. Trabajo es el trabajo remunerado a cambio de un salario y todas las tareas que se encargan de sostener cotidianamente la vida humana, es todo lo demás, no trabajo, que se recluyen en un espacio privado, que por no medirse con la vara del dinero pasa a ser invisible.
Como pautas para poder transitar hacia otro modelo, debemos volver a resituar al ser humano como parte de la naturaleza , asumir la dimensión ecodependiente de la vida humana, devolver el valor de las relaciones entre las personas y asumir esa faceta interdependiente de la viuda humana, como los elementos centrales. Lo que está en riesgo son las bases de la propia condición humana, y nos hace humanos entender los limites , los limites de la naturaleza no es una opción , es un dato.
Como trabajo personal, deberíamos preguntarnos cuales son las necesidades del ser humano, que hay que producir para satisfacer esas necesidades, y en función de lo anterior, los trabajos que son socialmente necesarios.

Naturaleza, sol, vida

En mi anterior entrada sobre pedagogía verde hablamos sobre la importancia del contacto con la naturaleza desde las edades más tempranas para un correcto desarrollo de personas sanas. Cómo, las personas en contacto con la naturaleza, desarrollamos vidas más sostenibles y en consonancia con nuestro entorno. Avanzando un poco más en esta pedagogía verde y hoy hablaremos del poder curativo de la naturaleza.

Hace años la tierra era considerada como un elemento inerte sobre el que desarrollábamos la vida los seres humanos y los seres que se movían. Esta idea empezó a replantearse desde hace años. Los pueblos que rinden culto a la Pacha Mama, la consideran un ser vivo, un todo, un ente superior que se autorregula, que tiene vida propia, a la que hay que cuidar y respetar. Esta Pacha Mama existió antes que el ser humano. La finalidad de la Tierra es la protección de la vida y de los seres que en ella habitan. Por lo que la nueva biología parte de la idea de que el concepto de vida debe de incluir no solo los seres vivos si no también los seres inertes como las moléculas, las rocas y los minerales porque forman parte de un todo, que es la Pacha Mama. Aquí es donde va a surgir el concepto de biodiversidad, la cual será más rica cuantas más especies existan sobre la tierra y formen ecosistemas. Estas especies contaran con más vitalidad energética y capacidad para regular las condiciones de vida en el planeta y de esta manera hacer posible su continuidad sostenible de la Pacha Mama.

El vinculo que tenemos con la naturaleza proviene de los sentimientos, de ese sentimiento de formar parte de un todo, de la Pacha Mama. Naturalmente estamos en constante intercambio de energía con la naturaleza aunque racionalmente no nos demos cuenta, pero estamos más conectados de lo que nos creemos. Por eso nuestra salud y la salud de la naturaleza están claramente interconectadas.

Actualmente muchas de nuestras enfermedades puede que vengan derivadas de la falta de contacto con la naturaleza, falta de conexión con nuestro vinculo natural con la Gaia. Nuestro estilo de vida, de trabajo, hace que cada vez estemos mas desconectados del medio ambiente y esto tiene consecuencias en nuestra persona y en nuestros/as menores. Numerosos estudios demuestran que hay una relación directa entre “nuestro vigor físico, mental y espiritual de niños y adultos, con la riqueza y calidad de sus experiencias con la naturaleza” (R.LOUV, The last child in the woods)

Por ejemplo, el sol es una fuente primaria de vitamina D. En nuestra infancia es la responsable de la fijación del calcio en los huesos y cuya carencia puede producir raquitismo. Se aconseja disfrutar del sol al menos 15 minutos al día al aire libre. Este simple gesto favorece el correcto desarrollo muscular en la adolescencia, asegura el buen funcionamiento del hígado e intestinos, protege el corazón, refuerza el sistema inmunitario y nervioso, la capacidad de atención, el aprendizaje, etc. Este pequeño gesto de pasar 15 minutos al día al sol consigue que nuestro sistema inmunitario esté más fuerte para afrontar las largas jornadas de trabajo y estudio que soportamos cada día. 

El tiempo de la naturaleza no es lineal, sino que es cíclico. Es un ciclo que va respetando los ritmos de cada ser vivo y los cuales no deberían acelerarse para que todo estuviera en armonía con todo el sistema. Las actividades que se llevan a cabo al aire libre dan una sensación de paz y armonía, reducen el riesgo de padecer enfermedades mentales, da sensación de bienestar y aumenta la autoestima. Solo con pasear 5 minutos por un parque, pasear en bici o escuchar el agua correr de un río es suficiente para sentir estos beneficios. O simplemente en tu trabajo tener una ventana donde poder observar una zona verde, un parque, arboles, jardines…. sirven para llevar a cabo el trabajo diario de una manera mas positiva y productiva.

Los hermanos Kaplan acuñaron el concepto “medio ambiente restaurador” para comentar el efecto calmante y relajante del verde. (R. Kaplan y S. Kaplan The experience of nature: a psycological perspetive). Así que intentemos sacar esos 15 minutos para ponernos al sol, pasear por un parque, ir mas en bici, escapar a la montaña los fines de semana, antes que quedarnos en el sofá…. Y a la larga sentiremos los efectos positivos que se producen en nuestro organismo y en el de toda nuestra familia.

Laura Casla

Baobab Espai Comunitari

Construimos conocimiento, compartimos humanidad

Si nos preguntas a quién va dirigido todo el trabajo de Baobab Espai Comunitari, te diremos a las personas de nuestro ámbito territorial; pueden ser niños, niñas, adolescentes, adultos, reunidos por edades o por intereses.

Pero hay otro aspecto, deseamos que nuestras intervenciones propicien dejar al ser humano que llevamos dentro, tan denostado al ser reducido a un simple consumidor. Nuestro trabajo pone los medios para que sea una experiencia multidimensional, “la excusa” compartir temas como ecología desarrollo sostenible, la ciudad espacio vivo, los valores humanos, la sostenibilidad.

Nos seguimos planteando la complejidad de nuestros interlocutores, que deseamos fervientemente que nos respondan y se planteen preguntas desde la creatividad, la emoción, la pasión, la suavidad, desde la inteligencia y el sentir.

Seguimos formándonos para construir conocimientos, experiencias, emociones sobre los temas que focalizan nuestras intervenciones, seguimos construyendo…

Irene Diez

Baobab Espai Comunitari

Renaturalización del juego libre

Ya que en nuestra entrada anterior hablamos de la ocupación del espacio en los
patios de recreo, me ha parecido pertinente seguir en esta línea y profundizar, esta
vez, en las zona de juego en sí.
Especialmente si se trata de zonas urbanas, que son cada vez menos amables con los
niños/niñas, estos espacios, son entornos muy controlados y asépticos, donde los/las
niños/niñas no tienen ni cómo ni dónde experimentar riesgos saludables.

En opinión
de los expertos/as, los/las niños/niñas necesitan poder experimentar situaciones de
riesgo para su desarrollo a través de la inclusión de esos riesgos en su entorno
cotidiano, y satisfacer necesidades psicológicas fundamentales para la construcción
del ser humano: como la autonomía, o la relación con sus iguales sin la dirección ni la
presencia permanente de los adultos a lo largo de su infancia, o será difícil ponerlas
en práctica de golpe al crecer. Y hoy, lamentablemente, no lo tienen fácil.
Según Heike Freire. Psicóloga, filósofa, experta en infancia, naturaleza e
innovación educativa y autora del Educar en Verde (Graó) y de Estate quiero
y atiende (Herder)
“aprender a medir los riesgos es esencial para desarrollar las capacidades porque
sin riesgo, no hay aprendizaje”.
Yo he tenido la oportunidad de vivir estas zonas de juego, como acompañante, y he
podido comprobar como los/las usuarios/usuarias sólo, encuentran caucho bajo sus
pies y plástico en sus manos. Las opciones que les ofrecen, son figuras terminadas,
que no dan opción a la imaginación o transformación, por lo que acaban yendo de
una a otra frenéticamente, aburridos y buscando la emoción, superando los límites
de ese riesgo controlado. En esta última parte, también se posiciona Penny Ritscher,
maestra y pedagoga estadounidense, en El jardín de los secretos (Octaedro – Rosa
Sensat), donde se plantea si no es precisamente la ausencia de riesgos “la causa de
que los niños acaben haciéndose más daño, ya que no perfeccionan suficientemente
sus habilidades corporales y también se aburren y se ponen más nerviosos”.

Inevitablemente, al presenciar estas situaciones, vinieron a mi mente recuerdos de
mi infancia, donde un tronco, una cuerda, suelos con arena y piedra, o un árbol, se
convertían en herramientas y personajes de historias y aventuras mágicas, una y otra
vez, no había límites. ¿Y dónde encontraba esa posibilidad inagotable de recursos
para mis juegos? En la naturaleza.
Más naturaleza no implica una mayor peligrosidad, pero sí la posibilidad de asumir
más decisiones y de desarrollar más capacidades. Desde finales del pasado siglo XX
hasta hoy se pueden encontrar multitud de estudios que confirman los beneficios
del contacto y el juego en la naturaleza para la infancia a nivel físico, social y
emocional. En este sentido, Clara Pons, divulgadora del juego libre en la naturaleza y
autora del blog educativo Tierra en las manos, también encuentra fundamental que
las zonas de juegos tengan estas estructura distintas, más creativas y que posibiliten
mayores aventuras. “En las zonas urbanizadas es muy difícil encontrar naturaleza, así
que es importante que los parques puedan seguir teniendo materiales naturales en
el pavimento y que haya vegetación porque ese contacto con la naturaleza favorece
la salud de los niños y climas más relajados”, explica Clara.
Según la divulgadora, después de muchos años de fuerte protección de la infancia,
“de acolcharles el entorno al máximo”, es necesaria una revisión de nuestra
percepción del riesgo. “Hay que evitar peligros innecesarios, por supuesto, pero no
les hemos de robar la oportunidad a los niños de evaluar sus propias capacidades y
de tener una infancia sana y divertida”, reclama.

Existen diversas iniciativas de esta renaturalización del espacio: La escuela pública
Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona), es una de ellas. Llevan cuatro
años trabajando en el proyecto y asegura la docente que detectó esta necesidad,
que solo encuentran beneficios: “Hemos mejorado el huerto y tenemos un estanque
con su propio ecosistema. Se dan clases fuera e incluso se celebran asambleas en el
patio. Hemos ganado riqueza en el juego, una mejor convivencia mejor entre los
alumnos y hemos unido a toda una comunidad corresponsabilizando a todo el
mundo del proyecto”.


Otro caso se encuentra, en la escuela pública Martínez Valls de Ontinyent (Valencia),
fue una madre la que transformó la inquietud que había surgido entre parte de las
familias y del profesorado sobre la necesidad de mejorar el escenario de juego de los
niños. Explica Inma Ibáñez que en el proyecto “Patis Actius” el diseño de cada
elemento que han ido incorporando “se ha decidido de forma colectiva, analizando
pros y contras, teniendo en cuenta los fundamentos del proyecto y utilizando
materiales respetuosos con el medio ambiente”- En pocos meses, según Inma, en el
cole ya han notado “un mejor aprovechamiento del espacio” y una disminución de
conflictos en las horas del patio “gracias a que este ofrece mayores posibilidades de
juego”.
Pero no solamente se deben beneficiar de estos cambios, los espacios de juego
dentro de los colegios, así encontramos en Madrid la iniciativa de El Almendro 3,
nacida a finales de 2015 para darle una segunda oportunidad a un solar abandonado
desde la idea de que los niños tuvieran un lugar de juego libre en un barrio tan
turístico y adultocéntrico como La Latina.

Varias AMPAS del barrio, consiguieron que
el Ayuntamiento madrileño acondicionara sin mucho más que el saneamiento de la
tierra, una fuente y la disposición de algunos bancos. “Convocamos una asamblea
con los niños para ver qué querían en el solar. Las cosas que pedían eran una
montaña, una cueva, un dragón y esconder tesoros”, explica Alberto Nanclares, uno
de sus promotores, que considera que “los columpios de hoy en día son aburridos,
poco abstractos y están hiperregulados por la cultura del riesgo”.
A lo largo de estos tres años los usuarios del Almendro 3 han debatido en numerosas
ocasiones acerca de la seguridad del recinto y siempre lo hacen teniendo en cuenta
que “no se puede jugar libremente sin un cuidado colectivo”. Ahora Alberto ha
lanzado una propuesta a través de la plataforma participativa DecideMadrid para
que otros solares de la capital también se conviertan en lugares de juego libre. Su
puesta en marcha podrá ser valorada a lo largo de los próximos meses.

Basado en el blog RECURSOS EDUCATIVOS: Sin riesgo, no hay aprendizaje. Escrito por Angel López Almagro.

Elena Brocalero

Baobab Oci Creatiu

La Deriva Personal

Hace un mes en el blog escribí sobre la Educación Creadora. El post de hoy es un pasito mas en este “tipo de educación”. Hoy hablaremos sobre la Deriva Personal. 

Toda persona al nacer cuenta con unas capacidades internas por desarrollar. Estas capacidades puede que se desarrollen o no, todo dependiendo de los condicionamientos externos y de los espacios de desplieguen que se vayan dando. Si tenemos la inmensa suerte que se dan unas condiciones de libertad, esas capacidades se van a ir desarrollando, si no se consiguen dar estas condiciones puede que haya capacidades que nunca se desarrollen. Por ejemplo, cuando una persona adulta dice “Yo no sé pintar” es porque desde pequeño no ha podido desarrollar esa capacidad, que naturalmente todos y todas poseemos al nacer, pero que de una manera u otra no ha desplegado. Una manera de fomentar el despliegue de estas capacidades es a través del juego. Un juego libre, ilimitado, no manipulado, ni corrompido. ¿Y como puede corromperse ese juego? Pues de una manera muy sencilla: poniendo objetivos, interviniendo en él dando ejemplos de juegos, juzgándolo, dirigiéndolo, dando pautas cómo “esto se hace así o se hace asá…” En cualquiera de estos ejemplo lo que llamamos juego ya no lo es, podemos llamarlo de cualquier otra manera, pero juego libre ya no es porque está manipulado desde el exterior.

El juego, investigar, trabajar… todo es lo mismo para la Educación Creadora. Siempre que juegan, manipulan, exploran…. descubren cosas a través de “su juego”. En él no se enseña, no se corrige, es libre. Y a través del juego ellos y ellas van aprendiendo a diferentes ritmos y no de una manera lineal, como se hace en las escuelas, donde un día aprenden los números, otro las letras, ahora el color rojo, etc.

El juego, el aprendizaje, no tiene ningún rumbo determinado, no tiene un programa establecido, y aunque desde fuera parezca una caos, en realidad una cosa se encuentra conectada con otra. Existe un orden interno que no tiene lógica externa. Mirándolo desde fuera vemos que lleva un recorrido extraño (Tiene forma de árbol). Ese orden responde a las necesidades personales de cada persona y no podría haber sido de otra manera. Es diferente y personal según las características de cada individuo. Si conseguimos dejar esta libertad de aprendizaje, si dejamos que se desarrolle esta Deriva Personal, estaremos consiguiendo el desarrollo de personas fuertes, seguras de si mismas y no competitivas. Consiguiendo respetarse a sí mismas, sin auto juzgarse, ni juzgando al resto de las personas de su entorno.

¿Y nosotros y nosotras cómo podemos favorecer este aprendizaje? Pues como ya dije en el anterior post sobre “Educación Creadora”, siendo asistentes, cubriendo las necesidades de cada persona, no adelantándonos a cada descubrimiento, no dando pautas, simplemente acompañando, estando a su lado y favoreciendo con ello su aprendizaje y su propia deriva personal.

No hace falta decir cómo se llega a la meta, con nuestra asistencia en en el juego, en la investigación, puede llegar solo o sola. Aprobamos y aceptamos cada uno de sus pasos, no tenemos que juzgarlo.

El juego es una forma natural de vivir, aprender y crecer.”

Toda esta información ha sido desarrollada a partir de la asistencia a los curso de Diraya y conferencias que he visto como la que os dejo aquí de Miguel Castro y Vega Martín

A través de un pañuelo

El ocio que nos trae creatividad, alegría, mundos nuevos, se puede resumir en ponernos un pañuelo por mundo y abrirnos a personajes que aportan contenidos singulares, humanos y bellos. Es como si en vez de chuches de toda la vida, hubiéramos decidido por una macedonia hecha con amor con nuestras manos y ponerle un toque de frutos secos.
Es así, como nuestra amiga Laura Casla, creadora de Baobab Oci Creatiu y parte con Baobab Espai Comunitari prepara cada taller-encuentro con las familias,  con delicadeza y un enorme respeto por niños y niñas.
Nos felicitamos por ver de cerca tu trabajo.

 

Irene Diez Angulo

Baobab Espai Comunitari

Recreando los patios de colegio

Hora del recreo en un colegio cualquiera. ¿Te has parado a pensar como se disfruta y se hace uso de ese espacio de socialización y aprendizaje? Un tumulto infantil, niños en su mayoría, que juegan al fútbol, otros que corren y niñas sentadas en corros por la periferia del espacio. Los/las que presentan alguna necesidad especial solamente se relacionan con personal técnico, y los/las que por el momento han desarrollado menos habilidades sociales tienden a estar solos/as. Parece que cada uno está a su aire, donde le apetece, o ¿Quizá desde que son pequeños/as les enseñamos a estar de una manera en el mundo?

Si aplicamos las herramientas de análisis que propone el urbanismo feminista y la coeducación, observaremos que el espacio no es neutral al género, sino que está atravesado por múltiples diferencias. La configuración de los patios de recreo concede protagonismo a unos usos en detrimento de otros, e influye en los comportamientos que se producen en él. El hecho de que los chicos ocupen la mayor parte del espacio con una actividad más agresiva y las niñas se resignen a los alrededores es el comienzo de la desigualdad. Esto explica Irene Martínez, profesora asociada de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense y autora del trabajo “Construcción de una pedagogía feminista para una ciudadanía transformadora.” Ella es una de las docentes preocupadas por introducir nuevas pedagogías feministas en los programas académicos de la escuela, una realidad todavía inexistente en España y reducida a talleres opcionales en algunos centros.

Los patios son lugares centrales en la vida de niñas y niños, donde aprenden los códigos de la vida. Estos espacios deberían no sólo garantizar sino también potenciar la accesibilidad y perspectiva de género, la sostenibilidad ambiental y la participación de toda la comunidad educativa, además de ser espacios de inspiración. Como todo espacio compartido, los patios deben responder a las necesidades de a quienes va dirigido, contando con sus voces y creando juntos/as su proyecto común.

Conocedoras y conocedores de esta situación están surgiendo proyectos muy interesantes como:

LA RED DE PATIOS INCLUSIVOS Y SOSTENIBLES, desde la cooperativa madrileña de comunicación y género Pandora Mirabilia, el estudio de arquitectura PEZ arquitectos, y las urbanistas feministas Col.lectiu Punt Sis de Barcelona. Uno de los resultados más visibles, ha sido la reducción del campo de fútbol, que ha dejado entrar un rocódromo donde niñas y niños juegan juntos.

Y otros como el de Laulauenlaseuatinta, que han plasmado a través del dibujo, pintando en el suelo, los juegos que ellas imaginaban en el colegio jugando a la hora del comedor con sus amigos y amigas.

O el de Aserrín Aserrán y su “Proyecto de Patio: una iniciativa que surge a partir de la observación de la actividad que los niños realizan en el patio, que nos plantea dudas sobre el uso que estamos haciendo de este espacio.”

Elena Brocalero

Baobab Espai Comunitari

Pedagogía Verde

Hoy desde Baobab Espai Comunitari os quería hablar del concepto Pedagogía Verde, término del que habla Heike Freire en su libro “Educar en Verde: ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza” y el cual va a ser el hilo conductor del post de esta semana. Os invito a que conozcáis a esta autora en su blog educar en verde

La pedagogía verde entiende al ser humano como una semilla la cual contiene en su interior todo lo necesario para desarrollarse. La tarea del educador o educadora es “ir regando” esa semilla para que de una manera natural y orgánica ambas partes (educador y educando) vayan creciendo mutuamente. No solo aprende el menor de la persona adulta, sino que el adulto también aprende los menores los cuales tienen mucho que enseñarnos. No son entes vacíos que hay que rellenar, sino que son personas que tienen sus particularidades las cuales nos enriquecen en esta relación orgánica que establecemos con ellos y ellas.

La pedagogía verde utiliza el paisaje como medio para comprender y acercarse al mundo, con el fin de favorecer la concienciación medioambiental. En la tierra, la Gaia, todo está interconectado, todas las personas somos parte de la madre tierra, no somos entes aislados, sino que unos dependemos de otros en esta interconexión planetaria. Necesitamos contacto con la naturaleza, de este contacto surge el amor por la Tierra y de esa actitud vital generamos actitudes que nos ayudan a llevar vidas mas sostenibles y acordes con el medio ambiente. La finalidad de todo esto es vivir en paz y en armonía con el entorno y de esta manera asegurar la supervivencia del planeta.

En la sociedad actual vivimos muy alejados de la naturaleza y del resto de los seres humanos, cada vez tenemos más dificultades para relacionarnos con el resto del planeta porque vivimos en una burbuja de comodidad y artificialidad. Hemos perdido nuestra parte natural, nuestra parte animal. Y estamos haciendo que nuestros pequeños también vivan aislados de lo natural, de nuestro propio origen y esencia.

Existen dos conceptos que son biofobia y biofilia. El primero significa miedo a lo natural, a lo que tiene vida. Suelen ser personas que tienen alergia a todo lo que sea natural y se encuentran más cómodos en grandes ciudades rodeados de aparatos tecnológicos y ambientes artificiales.

Y al otro extremo se encuentra la biofilia que sería el amor por lo natural y por acercarse a otras formas de vida. Nuestra especie humana es naturalmente biofílica, pero el ritmo de vida que llevamos nos estamos haciendo cada vez más biofóbicos. En las relaciones con otros seres vivos vivos tenemos el beneficio de  tener una mejor salud mental y un mayor bienestar personal. Las personas biofílicas dan un valor primordial a la naturaleza y generan naturalmente el valor de la empatía hacia otros seres humanos. Está en nuestras manos desarrollar una conciencia ecológica que se base en potenciar las emociones que nos vinculan con la vida. Si no generamos esta empatía con la naturaleza vamos creando personas miedosas con el entorno y con todo lo que les parece extraño. 

Aquí surge el concepto transtorno por déficit de naturaleza. Existe un conjunto de dolencias, consecuencia del ritmo de vida actual que llevamos que afectan a la infancia, como son: estrés, depresión, déficit de atención, hiperactividad, etc. Una de las causas de estas dolencias podría ser ese déficit de naturaleza y la falta de contacto con el medio natural.

Es por todo esto que debemos volver a lo natural, a esa relación orgánica con el medio ambiente. Puede que no podamos ir cada fin de semana al campo o a respirar aire fresco a la montaña, pero en nuestras ciudades existen parques y espacios verdes donde puedes estar en contacto con el medio natural y allí dejar que los peques desarrollen y disfruten de su conexión con la naturaleza. También en nuestras propias casas podemos volver a conectarnos con la naturaleza través de diferentes actividades como las que os propoponemos a continuación:

  • Hacer un altar a la naturaleza en un rincón de nuestra casa donde haya diferentes elementos naturales que vayamos cambiando según la estación del año que estemos viviendo. 

  • Tener unas pequeñas plantas en la terraza o dentro de casa y que los peques puedan regar, manipular la arena, quitar las hojas secas, trasplantar, ver como crecen tallos y flores…

  • Tener un pequeño huerto donde planten hierbas aromáticas, o tomates cherry, … que puedan observar su crecimiento y luego posterior recolección.

Laura Casla

Baobab Espai Comunitari